Hace años que sigo a Pedro Guerra y sus canciones, prácticamente desde el momento en que aterrizó en Madrid. Entonces yo residía en un Colegio Mayor de la capital y entre varias personas organizamos un ciclo de cantautores, una de las muchas actividades que nos servían para completar y complementar nuestra formación personal. Eran los tiempos en que iniciaban su andadura Paco Bello, Ismael Serrano, Javier Álvarez, Tontxu... y también el canario Pedro Guerra con su primer disco: Golosinas. Todos pasaron por nuestro escenario y con todos compartimos momentos inolvidables.
Pedro Guerra cantaba por aquella época descalzo, subido a un taburete y con la sola compañía de su guitarra, pero siempre desgranando letras reivindicativas y comprometidas. En esa línea está la canción que da origen a esta entrada y que ocupa la tercera pista de un disco titulado El mono espabilado, publicado el pasado mes de octubre y diseñado desde la independencia que le da contar con un sello propio (Mansi Producciones). La maestra es un homenaje a los maestros y maestras de la Segunda República que trabajaron por llevar las letras y el conocimiento a los que entonces no eran sino perdedores.
Os dejo la primera estrofa y os invito a escucharla completa.
La maestra dio las letras a los pobres,
que aprendieron a sumar su soledad,
a saber que en la intención de ser mejores
la ignorancia es enemiga de la claridad.
(...)
que aprendieron a sumar su soledad,
a saber que en la intención de ser mejores
la ignorancia es enemiga de la claridad.
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