Mostrando entradas con la etiqueta formación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta formación. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de enero de 2012

La maestra

Hace años que sigo a Pedro Guerra y sus canciones, prácticamente desde el momento en que aterrizó en Madrid. Entonces yo residía en un Colegio Mayor de la capital y entre varias personas organizamos un ciclo de cantautores, una de las muchas actividades que nos servían para completar y complementar nuestra formación personal. Eran los tiempos en que iniciaban su andadura Paco Bello, Ismael Serrano, Javier Álvarez, Tontxu... y también el canario Pedro Guerra con su primer disco: Golosinas. Todos pasaron por nuestro escenario y con todos compartimos momentos inolvidables.

Pedro Guerra cantaba por aquella época descalzo, subido a un taburete y con la sola compañía de su guitarra, pero siempre desgranando letras reivindicativas y comprometidas. En esa línea está la canción que da origen a esta entrada y que ocupa la tercera pista de un disco titulado El mono espabilado, publicado el pasado mes de octubre y diseñado desde la independencia que le da contar con un sello propio (Mansi Producciones). La maestra es un homenaje a los maestros y maestras de la Segunda República que trabajaron por llevar las letras y el conocimiento a los que entonces no eran sino perdedores. 

Os dejo la primera estrofa y os invito a escucharla completa.

La maestra dio las letras a los pobres,
que aprendieron a sumar su soledad,
a saber que en la intención de ser mejores
la ignorancia es enemiga de la claridad.
(...) 




martes, 13 de diciembre de 2011

Copypastear

Un aspecto que me preocupa, como docente, es la manera en que mis alumnos y alumnas se documentan para realizar las diversas tareas que académicamente han de realizar y entregar.

En un momento en el que el conocimiento está, más que nunca, al alcance de la mano (o más bien al alcance de un golpe de tecla y ratón), se hace imprescindible ofrecerles las herramientas necesarias para que sepan diferenciar la información fiable de la que no lo es. Y, sobre todo, necesitamos hacerles entender que la información que encuentran en la web ha sido elaborada por alguien, con nombre y apellidos, que no es algo que podamos copiar y pegar sin más: su autor, o autora, desea ver reconocida la propiedad de ese contenido y, además, tiene derecho a ello. 

No sé muy bien por qué extraño motivo se ha extendido la idea de que lo que hay en Internet es de todos, confundiendo el libre acceso con la apropiación indebida. En el mundo académico, ya desde la Educación Secundaria pero también en la Universidad, es frecuente que el alumnado recurra a páginas en las que se recopilan trabajos y apuntes; páginas que han proliferado en los últimos años: véase, como ejemplo, la selección de enlaces que se presenta en la web Reunir.es

La consecuencia de esta forma de trabajar y actuar es el aprendizaje vacío de contenido, la realización de tareas con el único objetivo de superar el trámite correspondiente y, lo que es más grave, el probable desconocimiento de que lo que se está haciendo no es lícito. 

El término acuñado para aludir a esta práctica, copypastear, hace referencia al término en inglés: copy & paste. Y es un término tan extendido que una búsqueda simple en Google nos ofrece más de 22.000 resultados, que van desde artículos de periódico (El arte de copypastear, publicado en La Vanguardia el pasado mes de marzo) a entradas de blog (Ya  no sabemos ni copypastear, Copypastear no es generar contenido) o, lo que más curioso nos resulta, un grupo en Facebook (I love copypastear en mis trabajos).

Parece evidente que se hace imprescindible formar al alumnado, desde la enseñanza primaria, en las competencias necesarias para elaborar trabajos científicos y de investigación.